El don de la vocación sacerdotal, un «diamante en bruto» que debe brillar

Lo decía así el papa Francisco, refiriéndose a este don específico: «Se trata de custodiar y cultivar las vocaciones, para que den frutos maduros. Ellas son un “diamante en bruto”, que hay que trabajar con cuidado, paciencia y respeto a la conciencia de las personas, para que brillen en medio del pueblo de Dios». Conviene que lo reflexionemos en torno al Día del Seminario, siempre en perspectiva sinodal misionera. Todos debemos sentirnos corresponsables en el despertar vocacional en nuestras familias, comunidades, catequistas y educadores.

En estos momentos, el interés por hacer nacer y acompañar caminos vocacionales incide en la sensibilidad ante el clamor de los pobres, de todo tipo de periferias físicas y existenciales, así como el esfuerzo para la convivencia y la fraternidad. El campo de la comunicación es sobre todo en la homilía, el conjunto de la predicación y la catequesis, la cultura digital y cualquier medio para hacer resonar el Evangelio.

Como dice la Ratio fundamentalis, «se trata de que los Seminarios puedan formar discípulos y misioneros “enamorados” del Maestro, pastores “con olor a oveja, que vivan en medio del rebaño para servirlo y llevarle la misericordia de Dios. Para ello es necesario que cada sacerdote se sienta siempre un discípulo en camino, necesitado constantemente de una formación integral, entendida como una continua configuración con Cristo […] El discipulado y la configuración con Cristo se desarrollan, obviamente, durante toda la vida. Sin embargo, con las denominaciones “etapa discipular” y “etapa configuradora” se desea transmitir la importancia de subrayar, en un primer momento de la formación inicial, la vivencia de ser discípulo y, en los últimos años, la necesidad de entender la vocación al ministerio y la vida sacerdotal como una continua configuración con la persona de Cristo».

La formación sacerdotal no puede quedar separada de la vida del Pueblo de Dios, de su inserción en la sociedad y de los signos de los tiempos, a través de los cuales Dios también habla. He aquí algunas claves elaboradas por el grupo de estudio 4 sobre la formación sacerdotal, a partir del documento final del Sínodo, y que implican «formar para ser pastores de una Iglesia sinodal: en la escucha, el diálogo, la corresponsabilidad y el discernimiento eclesial; formar sacerdotes que conozcan los rostros y los pies de los hermanos y hermanas de la comunidad cristiana a la que pertenecen y sirven; tener en cuenta que las experiencias formativas alejadas de la vida ordinaria de los fieles resultan negativas para el camino hacia el ministerio ordenado; que no falten momentos de formación compartidos con laicos y laicas, personas consagradas y ministros ordenados, para aprender a conocerse y colaborar fraternalmente con todos; tener claro que el Pueblo de Dios también es llamado a contribuir en vista a un adecuado ejercicio de la corresponsabilidad diferenciada en la formación sacerdotal». Recientemente, el papa León XIV ha propuesto a los seminaristas una «mirada sobrenatural» sobre el mundo, ya que «el Seminario es siempre un signo de esperanza para la Iglesia».

El lema del Día del Seminario de este año contiene las palabras de Jesús «Deja tus redes y sígueme», inspirado en el evangelio de san Lucas: «Y dejándolo todo, lo siguieron» (Lc 5,11). Oremos por nuestros once seminaristas: para que perseveren en la llamada que el Señor les dirige, como a tantos otros jóvenes, y que nuestra Iglesia de Mallorca los acompañe en este camino. El objetivo es presentar la vocación sacerdotal como una llamada a la plenitud, mostrando el rostro cercano y humano de los seminaristas y de los sacerdotes.

Sants del dia

30/04/2026Sant Pius V papa, sant Josep B. Cottolengo, santa Sofia.

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