León XIV propone trabajar la paz sin armamento
«¡La paz esté con todos ustedes! Yo también quisiera que este saludo de paz entrara en sus corazones, alcanzara a sus familias, a todas las personas, dondequiera que se encuentren, a todos los pueblos, a toda la tierra […] Dios nos quiere, Dios los ama a todos, ¡y el mal no prevalecerá! Todos estamos en manos de Dios. Por lo tanto, sin miedo, unidos de la mano con Dios y entre nosotros, ¡sigamos adelante!»
Estas son las primeras palabras pronunciadas por el nuevo papa León XIV dirigidas no solo a la Iglesia, sino a toda la humanidad y que ya señalan el inicio de un camino que estamos invitados a compartir, siguiendo -como él mismo ha dicho- la trayectoria trazada por el papa Francisco, al que ha hecho referencia. La paz ha sido la palabra clave. Nos afecta y afecta a todo el mundo en un momento delicado y de incertidumbre. Una paz que, para que sea duradera, debe ser desarmada y desarmante.
León XIV, nombre que ha escogido el cardenal Roberto Francisco Prevost una vez elegido, conecta con algunas preferencias como las de León XIII, el Papa que abrió la Iglesia al mundo social y situó la dignidad de la persona por encima de todo, sobre todo en la defensa de los derechos de los trabajadores, reivindicando salarios justos, condiciones laborales seguras y la creación de sindicatos. La doctrina social de la Iglesia señala un camino de credibilidad que la sitúa en el corazón de nuestra sociedad, tan necesitada de regeneración ética.
El nuevo Papa tiene un curriculum vitae en el que domina su vocación misionera, dimensión religiosa y humanitaria ejercida en América Latina, donde tiene un largo recorrido como sacerdote y como obispo, siempre al lado de los que más necesitan el anuncio liberador del Evangelio y haciéndose presente en las capas más humildes de aquellos pueblos sedientos de justicia, de solidaridad y de amor. Tanto este aspecto como el servicio pastoral han confluido en la necesidad de caminar juntos, siendo una Iglesia sinodal, en la que todos nos necesitamos los unos a los otros. León XIV ha vivido identificado con el talante del papa Francisco, con quien ha trabajado estrechamente por su encargo en la responsabilidad de prefecto del Dicasterio de los Obispos.
Tendremos que seguir aprendiendo muchas cosas de este nuevo Papa que el Señor nos ha concedido para guiarnos en el camino de fidelidad a Jesús, asumiendo el estilo del Evangelio, mediante el diálogo, la discreción, la humildad, la inclusión e integración de los migrantes y descartados…, un servicio que, desde las actitudes evangélicas de la misericordia y la compasión, debemos conseguir que entre nosotros tenga carta de ciudadanía.
Todo ello ha de ser posible -nos ha dicho desde el comienzo- desde una Iglesia que pone a Dios en su centro y vive la unidad interna como testimonio para que el mundo crea, por eso tenemos que edificar puentes que favorezcan nuevas relaciones entre las personas, y derrocar los muros que aún las separan. Debemos entender que solo una Iglesia así formada por cristianos que lo viven puede decir una palabra convincente a los demás. Os invito a que oremos: Oh Dios, pastor y guía de todos los fieles, mira con bondad a tu siervo León, a quien pusiste al frente de tu Iglesia como pastor, concede al que hace las veces de Cristo en la tierra confirmar en la fe a sus hermanos, y que toda la Iglesia se mantenga en comunión con él por el vínculo de la unidad, del amor y de la paz. Amén.
















