Acoger, proteger, promover, integrar

Jornada Mundial del Migrante y Refugiado

Acoger, proteger, promover, integrar

Hay un momento clave en el Evangelio en uno de los diálogos de los apóstoles con Jesús cuando ellos le dicen: «¡Señor, auméntanos la fe!». Jesús les contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería» (Lc 17,5-6). Por la necesidad que tenemos de ella, debemos formular la misma petición a Jesús, ya que es la falta de fe o una fe muy débil la que hace que nuestros compromisos no lleguen a buen puerto. La fe se demuestra con los hechos, con las obras, como dice el apóstol Santiago: «si no se demuestra con las obras, la fe sola está muerta» (St 2,17). Y estos hechos son, sobre todo, de disponibilidad y de servicio a los hermanos.

Una vez más, hoy tenemos la oportunidad de poner nuestra atención en uno de los hechos que más identifican el momento actual y por el que la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado nos pide una mayor atención y sensibilidad. El papa Francisco había presentado cuatro verbos que definen esta acción tan necesaria para nuestro tiempo y que muestran cómo tenemos que actuar movidos por nuestra fe y caridad: acoger, proteger, promover e integrar. Es el resultado de una lectura creyente que debemos hacer de este signo de los tiempos. Además, tenemos el mandato evangélico de Jesús, siempre actual y que nos cuestiona: «Era forastero, y me acogisteis» (Mt 25,35), palabras claras que no necesitan interpretación. Se trata de promover una profunda conversión personal, pastoral, social y política, si es que realmente la palabra de Jesús nos toca el corazón y le damos la respuesta que espera acogiendo a los migrantes y refugiados.

Debemos partir de lo que somos. Tener muy presente el don que hemos recibido, porque «Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor» (2Tm 1,7-8a). Conviene que nos preguntemos: ¿somos conscientes de este don que hemos recibido? También el apóstol Pedro anima a los creyentes a dar testimonio de su fe de forma convencida y valiente: «Y si os insultan por el nombre de Cristo, ¡dichosos vosotros! El Espíritu de la gloria, que es el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros. Que nadie de vosotros no tenga que sufrir […] por ser cristiano, que no se avergüence, sino que glorifique a Dios por llevar este nombre» (1Pe 4,14-16).

Se trata de una nueva mentalidad cristiana que encuentra su fuerza en la pasión de Cristo y en el sentido del sufrimiento. Siguiendo el ejemplo de Jesucristo, que experimenta el dolor que provoca el rechazo por parte de la gente, el cristiano responde haciendo el bien, dándose por amor a los demás. Esta es la respuesta generosa de la fe, llamada siempre a crecer, como nos dice el Evangelio. Ciertamente, vivimos tiempos difíciles, pero eso no es obstáculo para dar testimonio, más bien es un estímulo y una provocación. Jesús, al final de las bienaventuranzas, nos anima cuando nos dice: «¡Bienaventurados vosotros cuando, por mi causa, os insulten, os persigan y digan contra vosotros toda clase de calumnias! Alegraos y celebradlo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo» (Mt 5,11-12). Aquí tenemos la identificación con Cristo, la plena comunión con Él, la que nos abre las puertas de un destino definitivo en Dios, fundamento de nuestra alegría, esperanza y amor, al verlo un día realizado. Una identificación que pasa por la fe, y es que «el justo vivirá por su fe» (Ha 2,4).

Sants del dia

17/06/2026Sant Diògenes, sants Nicandre i Marcià, sant Rainer.

Campanyes