Cómo ser una Iglesia sinodal misionera

Ya llevamos camino recorrido respecto al Sínodo y ya hemos dicho muchas cosas, tanto en la fase diocesana como continental, en las que hemos participado un buen número de cristianos y cristianas de la Iglesia de Mallorca, hemos publicado y conocido los resúmenes de las reflexiones y aportaciones realizadas, que hemos integrado en la preparación del Plan pastoral llevada a cabo durante un año y que pondremos en marcha el próximo mes de septiembre. Ahora ya debemos pasar a la acción. Por ello, no solo recogemos todo lo que mayoritariamente hemos dicho y aportado, sino que lo proponemos como acciones evangelizadoras para el momento actual, a la vez que nos comprometemos a vivirlo ya como Iglesia sinodal misionera, es decir, con el esfuerzo de caminar juntos y con la conciencia de la misión que el Señor nuevamente nos encomienda.

Desde principios del mes de julio hemos conocido el documento Instrumentum laboris preparatorio para la segunda sesión del Sínodo que tendrá lugar en Roma el próximo mes de octubre 2024, continuación de todo lo que se ha trabajado hasta ahora. Es el camino de una Iglesia sinodal que debe concretarse en nuestras Iglesias particulares, personas y estructuras pastorales, y con la llamada a ser discípulos misioneros que tiene su fundamento en la identidad bautismal que todos compartimos. Una llamada que se arraiga en la diversidad de contextos en los que la Iglesia está presente y encuentra unidad en el único Padre, en el único Señor y en el único Espíritu. Todo el Pueblo de Dios es el sujeto del anuncio del Evangelio que ha de ir dirigido a un mundo que tiene hambre de sentido y sed de comunión y solidaridad. La sinodalidad -caminar juntos- es la forma mediante la que renovamos nuestro compromiso con esta misión y es una expresión de la identidad de la Iglesia. En palabras de san Agustín, un “camino que recorremos juntos hacia Dios no con pasos, sino con afecto, compartiendo una vida toda ella de oración, anuncio y amor al prójimo”.

Esta visión -constata el documento mencionado- contrasta crudamente con la realidad de un mundo en crisis, con heridas y desigualdades escandalosas que resuenan dolorosamente en el corazón de todos los discípulos de Cristo, impulsándonos a orar por todas las víctimas de la violencia y de la injusticia, y a renovar nuestro compromiso junto con las mujeres y los hombres que, en todas las partes del mundo, se esfuerzan para ser artesanos de la justicia y de la paz. El objetivo de la consulta era “identificar los caminos a seguir y los instrumentos a adoptar en los diferentes contextos y circunstancias, para potenciar la originalidad de cada bautizado y de cada Iglesia en la única misión de anunciar al Señor Resucitado y su Evangelio al mundo de hoy. No se trata, por tanto, de limitarse a un plan de mejoras técnicas y de procedimientos que hagan más eficaces las estructuras de la Iglesia, sino de trabajar en las formas concretas del compromiso misionero al que estamos llamados, en el dinamismo de unidad y diversidad propio de una Iglesia sinodal”.

A todas las reflexiones realizadas en nuestra diócesis de Mallorca por tantos grupos sinodales y personas que han participado en ellos, junto con todas las aportaciones muy valiosas que se han hecho en la preparación de nuestro Plan pastoral, debemos añadir los constantes acontecimientos eclesiales que son signo de una Iglesia que está dispuesta a caminar y que quiere hacerlo con el esfuerzo de la unidad y la comunión. Entre ellos, quiero poner de relieve los frutos del Encuentro Internacional “Párrocos para el Sínodo”, que permitió escuchar a los presbíteros comprometidos en la pastoral parroquial. Seguiremos con la reflexión y con el gozo de caminar juntos.

Sants del dia

18/06/2026Sants Marc i Marcel·lià, sant Leonci, sant Gregori Barbarigo.

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