A los presos que habéis participado en los primeros trabajos del Sínodo, ¡muchas, muchas gracias!

La primera palabra, queridos amigos y amigas de la cárcel, es de agradecimiento. Sois 320 presos los que habéis respondido con generosidad a la invitación que se os hizo de participar con otros colectivos y el resto de la Iglesia de Mallorca en este acontecimiento universal de comunión que es el Sínodo, con tal de escucharnos mutuamente, cada uno desde la situación que vive y poder compartir la fe en Jesucristo y la visión que tenemos de la Iglesia con el lugar que ocupamos en nuestra sociedad mallorquina. La aportación que habéis hecho es concreta, sincera y nos ayuda mucho a conocernos, valorarnos, apreciarnos, dar espacio al diálogo y, en este caso, a tratar de «caminar juntos» para ir edificando una sociedad mejor, más fraternal y solidaria, siendo unos cristianos que caminamos juntos con muchas personas de buena voluntad para contribuir al bien de todos.

Somos conscientes de que la situación que vivís en la cárcel no es fácil, pero queremos estar a vuestro lado. Sabéis bien de la dedicación que os ofrecen los voluntarios de la pastoral penitenciaria, que tanto habéis valorado con vuestras aportaciones y comentarios, siempre descubriendo como muy necesaria esta presencia de la Iglesia en la cárcel. Valoramos el trabajo de los directivos, funcionarios y personal técnico que están a vuestro lado para ayudaros, y sobre todo a los voluntarios y voluntarias que os acompañan dedicándoos tiempo, colaboración que habéis calificado de excelente. Queremos ayudaros a que la cárcel sea un espacio de recuperación de la dignidad humana, un lugar de rehabilitación en todos los sentidos. Este es el objetivo de la presencia de la Iglesia entre vosotros, ya que muchos manifestáis vuestra fe en Jesús y lo veis como referente y modelo de vida, como un amigo que perdona y os ama.

En el Evangelio, vemos que Jesús dejó bien claro cuáles eran sus preferencias por los más frágiles cuando se identifica con los presos y dice: «estaba en la cárcel y me visitasteis» (Mt 25,36) o muestra la actitud contraria de «no me visitasteis» (25,43). Nos ha impresionado mucho entre muchas vivencias vuestras cuando alguien ha comentado con emoción que «también Jesús os esperaba en la cárcel después de años de haberle perdido». Los errores provocan sufrimiento y existen muchas heridas que han de curarse. Por ello, con voluntad decidida y vencimiento personal, debe irse paliando este sufrimiento y cicatrizarse las heridas. Todos los que os acompañan en la cárcel y, de parte de la Iglesia la Pastoral Penitenciaria, lo hacemos con el corazón lleno de esperanza y confiando en que este proceso llegará a buen término. Especialmente en estos días de su fiesta, lo ponemos en manos de nuestra patrona, la Virgen de la Merced, acogiéndonos a su intercesión.

En nombre de la Pastoral Penitenciaria y propio, recibid un abrazo fraternal,

+ Sebastià Taltavull Anglada

Bisbe de Mallorca

Sants del dia

08/02/2023Sant Jeroni Emilià, santa Josefina Bakhita, sant Esteve abat.

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