Es difícil de imaginar, ¡pero ahora el fuego es real!
Nunca habríamos podido imaginar cuando éramos pequeños y veíamos películas de guerra, que un día veríamos en directo el triste y horrible espectáculo de contemplar dónde se mata en directo, cómo se destruyen pueblos y ciudades, cómo caravanas de ciudadanos inocentes tienen que huir y dejar casa, tierras y propiedades, cómo familias enteras con niños y gente mayor son obligados a exiliarse y tienen que peregrinar por el mundo buscando refugio, ayuda, alimentos, vestidos y una nueva vivienda. Cierto que no tenemos una ciudad permanente y buscamos otra nueva, pero la que tenemos no la respetamos, la destruimos. Ante las guerras en curso, cuando, por poner dos extremos, vemos que domina más la ley del talión que el amor a los enemigos, uno se pregunta con aturdimiento, ¿cuál es el camino posible para llegar a un buen entendimiento y hacer que la fidelidad y el amor se abracen y se encuentren la justicia y la paz?
En este tiempo, cuando nos dedicamos unas cuantas veces al día a la plegaria de los salmos, siempre aparecen con una gran actualidad nombres de países, pueblos y regiones que el telediario nos pone delante y que han sido bendecidos a lo largo de siglos y más siglos por una presencia religiosa que ha acercado corazones y ha reconstruido civilizaciones enteras. Qué infinidad de veces aparece el nombre de Israel, y un montón de sentimientos y de experiencia religiosa nos remite a la fe de un pueblo que no escondía su relación con Dios y que ésta siempre era fuente de progreso, de armonía y de paz. Solo el nombre de “Jerusalén” -ciudad de paz- ya lo dice todo. Ahora las bombas pasan sobre las casas y el único recurso es correr hacia los refugios. Entre tanto, las cifras de muertes, en la tierra de Jesús ya pasan de las 42.000. ¿Quién es capaz de asumir este genocidio y vivir con la conciencia tranquila? ¿Quién es capaz de apropiarse el primer atentado de 1.200 muertos y a la vez quedar tan tranquilo y con ganas de represalias?
En toda confrontación, sobre todo si se llega a dimensiones inalcanzables, es muy difícil tomar partido cuando hay tanto odio, tanta provocación, tanta respuesta irracional. Si uno tiene que ponerse de alguna parte, ha de ser de parte de las víctimas, estar al lado de los hombres y mujeres inocentes, de los niños que no tienen culpa de nada y ven destruido su futuro, muchos de ellos sin padre ni madre, solos en el mundo en medio de la destrucción, vagando perdidos entre ruinas y muerte. Cada día vemos que necesitan mucha ayuda, urgente, y debe agradecerse el ejemplo y la acción solidaria de tantos voluntarios que, con fuerza y peligro a la par, vencen todas las dificultades, aunque no terminan nunca el trabajo de socorrer a nuevas víctimas. Mientras muchos son evacuados y marchan de los escenarios de la guerra, son un ejemplo, también lo hemos visto por los medios informativos, aquellos religiosos que han decidido quedarse y están al lado de los que necesitan más ayuda, mientras las bombas les caen a pocos metros. Al lado de los niños para que no pierdan el ritmo escolar, al lado de cualquier persona, mayor o joven, que precisa que alguien no la abandone y le haga compañía.
En estas circunstancias, aunque sea difícil y parezca una utopía, no tendremos que callar la motivación de la esperanza, la que viene imperada por la confianza y el amor. Palabras extrañas en medio del odio de guerra y del abuso obsesivo de poder. Nadie nos impedirá que digamos bien alto que la humildad y el perdón son la solución, la que renuncie a la violencia y se decida a comenzar de nuevo desde el amor. En la Biblia, tendremos que llegar a Jesús para entender que el mundo se ha de reconstruir de otra manera diferente de como los humanos lo estamos haciendo, ya que tanto la extrema violencia de la guerra como la que se vive en nuestras casas, calles y ciudades, nunca serán la solución adecuada para que llegue la paz. Seamos, a nuestro nivel, artesanos de aquella paz que Dios nos regala y que nos ha traído Jesús cuando nos ha dicho: “¡Mi paz os dejo, mi paz os doy!”
















