Jesús Camino, Verdad y Vida en la conducción de vehículos y movilidad humana

Cada año, cuando celebramos la Jornada dedicada a la movilidad y al tráfico, acentuamos aspectos que son fundamentales para hacer de la movilidad un medio de relación humana y de respeto cuando se refiere sobre todo a la circulación y conducción de vehículos. En otras ocasiones he dicho que debemos tener presente que conducir y conducir bien es una forma educada de ejercer la caridad, que es la fuente de una buena relación humana, un acto moral que nos predispone a hacer a los demás lo que querríamos que nos hiciesen a nosotros. Sin embargo, cuando cogemos el coche u otro vehículo de transporte no siempre somos del todo conscientes de que se trata de la utilización de un medio para respetarnos y hacernos el bien unos a otros.

Quiero volver a repetir que el tráfico por las calles, carreteras, autovías, autopistas y caminos vecinales, nos da la posibilidad de conducir correctamente, mostrar respeto al otro, pararse cuando corresponde, ceder el paso cuando se nos indica, evitar la agresividad verbal y gestos insolentes, dar preferencia cuando el otro la tiene, respetar las señalizaciones sin rebajas, contribuir a un diálogo constructivo sobre las calles y el asfalto, evitando sustancias nocivas que nos hagan perder el control. Hagamos del tránsito un buen espacio de convivencia.

El lema de este año nos quiere hacer llegar al fundamento que para un cristiano tienen estas afirmaciones. El fundamento es Jesús, ya que Él se define como «Camino», «Verdad» y «Vida» (cf. Jn 14,6). Una palabra abierta y alentadora dirigida a todos, hombres y mujeres transportistas y conductores, con especial mención a todos los que están relacionados con la movilidad humana: Dirección General de Tráfico, guardia civil, policía de tráfico, camioneros, taxistas, repartidores de mercancías, conductores de autocar, metro y autobús, de ambulancias y de bomberos, cofradías de san Cristóbal, asociaciones de transportistas y de víctimas, automovilistas, motoristas y ciclistas, usuarios de patinetes, todos los que circulan por nuestras ciudades, carreteras y pueblos. También tenemos bien presentes a los que trabajan día y noche en los muchos servicios relacionados con la movilidad, gasolineras, restaurantes y talleres mecánicos. Y, al propio tiempo, una referencia a los peatones que transitan por los centros urbanos, para que también hagan buen uso de la vía pública cuando caminan por las aceras y los pasos de peatones, con la finalidad de evitar al máximo posibles accidentes. Como podéis ver, la movilidad nos afecta a todos y hace que nos sintamos implicados y responsables.

Cuando Jesús dice «Yo soy el Camino» nos pone ante todo lo que debe dejarse iluminar por Él. Caminar con Jesús nos obliga a ser buenos conductores y poner en rodaje las actitudes y habilidades para serlo, no solo en el viaje, sino siempre, y nunca pasando de largo ante una necesidad. Cuando Jesús dice «Yo soy la Verdad» nos hace ver que ninguna mentira proviene de ella y que podemos alcanzar la libertad si le somos fieles. Cuando Jesús nos dice «Yo soy la Vida» nos proyecta a defenderla y respetarla siempre, más cuando se da el riesgo o el peligro de perderla. Se trata de amar y respetar la vida propia y ajena, manteniéndonos atentos a la conducción, respetando las normas que nos dicen cómo debemos comportarnos. Las palabras de Jesús nos confortan y animan: «Yo he venido para que tengáis vida y la tengáis en plenitud» (Jn 10,10). Hagámosle caso y aceptémoslo con fe.

Sants del dia

17/06/2026Sant Diògenes, sants Nicandre i Marcià, sant Rainer.

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