Más allá del Año Jubilar. Una esperanza repleta de fe y de caridad

 Hoy, último domingo del año y fiesta de la Sagrada Familia, todas las iglesias diocesanas del mundo cerramos el año Jubilar que, tantas veces, nos ha reunido pasando por la Puerta Santa y nos ha dado una ocasión privilegiada de escuchar que la esperanza no engaña ni defrauda y que tenemos muchas razones para mantenerla y reavivarla, ya que Dios ha infundido su Espíritu en nuestros corazones para apoyar y dar fuerza a nuestra vida cristiana. Tenemos que volver a decirlo muy claro: la esperanza cristiana no engaña ni defrauda porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús.

Ahora empezamos con ánimo renovado otra etapa. Habiendo celebrado el misterio del Nacimiento de Jesús, con las condiciones de rechazo y pobreza en que se dio, y habiendo vivido con gozo estos días en torno a la Navidad y, hoy, contemplando a la familia de Nazaret, de Jesús, Maria y José, entrando de lleno a vivir una esperanza llena de fe y de caridad. Por eso, miramos más allá del Jubileo de la Esperanza y, con la actitud de peregrinos que hemos podido experimentar a lo largo de este año que nos ha invitado a ser portadores de ella. Ahora proyectamos un año nuevo con la luz que hemos recibido y que ilumina un itinerario a seguir cada día. Tratando de mirar el futuro, me he fijado en esta recomendación que hace san Agustín: «Todo lo que explicáis, explicadlo de tal manera que el que os escuche, crea escuchando, espere creyendo y ame esperando». Como podéis ver, todo un programa: fe, esperanza y caridad en un solo movimiento, en una acción llena de Dios, gratificante y transformadora.

Tratemos de vivirlo con la sencillez de la familia de Nazaret, una verdadera comunidad de vida y de amor, referente indiscutible para todas y cada una de nuestras familias, tan necesitadas de un crecimiento en valores humanos y cristianos. ¿Qué pasa con la percepción que se tiene de la familia? Las encuestas dicen que es la institución más valorada, y con diferencia respecto a otras; por otra parte, y sin negarlo, otros datos revelan la crisis que padece. Por tanto, ¿cómo nos situamos, nosotros, personas de fe, ante esta realidad que se presenta ambivalente? ¿Dónde podemos encontrar luz para un discernimiento equilibrado y para una actuación eficaz en favor de la familia? Tengamos presente que la comunidad cristiana, la Iglesia, familia de familias, se nutre de cada una de las familias, pequeñas iglesias domésticas. Por eso, valoramos la familia en todos los ámbitos de la Iglesia y de la sociedad, ya que ella es su célula fundamental. Si la familia va bien, toda la sociedad también va bien.

Hoy, en la Palabra de Dios tenemos un listado que nos puede ayudar mucho a trabajarlo dentro de la familia, dando valor a la palabra que se pronuncia y al testimonio que se transmite. Se hace elogio de los padres, de acogerlos en su vejez y ayudarles, de tener los mismos sentimientos propios de elegidos de Dios, santos y amados: sentimientos de compasión, de bondad, de humildad, de serenidad, de paciencia, de perdón, de agradecimiento, de unidad, de oración, de amor. Haciendo fuertes nuestras familias aseguraremos un futuro más esperanzador, porque habremos sembrado confianza y amor. El espíritu del año jubilar sigue y la experiencia vivida por cada uno a su nivel, en los centros jubilares aquí o en Roma, debe seguir reforzándose. Confiémoslo al Señor para que mediante el Espíritu siga reuniéndonos, acompañándonos e inspirándonos nuevas actitudes evangélicas y humanitarias, sobre todo fortaleza para construir la paz por doquier, una paz desarmada y desarmante, como nos pide el papa León.

Sants del dia

17/06/2026Sant Diògenes, sants Nicandre i Marcià, sant Rainer.

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