Derechos Humanos, una tarea fascinante y perenne

Celebrando este domingo el 75º aniversario de la proclamación de los Derechos Humanos, llevémoslos a la oración, y hagamos de ellos un itinerario de Adviento hacia la Navidad

Señor, por tu bondad has sembrado en nuestros corazones el deseo de ser felices, vivir en libertad y defender la vida, y nos llamas a trabajar a favor de la dignidad humana; ayúdanos a reconocer los derechos y deberes de toda persona, a trabajar por la unidad, la justicia, el amor y la paz, danos un corazón que vea tu imagen en cada ser humano.

Señor, que en Cristo resucitado has renovado la humanidad, acompáñanos en nuestro esfuerzo para ser libres e iguales; que por la luz de nuestra razón nos comportemos como hermanos, que superemos toda discriminación de raza, sexo, color, idioma, opinión política o cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Haz, Señor, que todos nos unamos en trabajar a favor de la vida, que nadie esté sometido a esclavitud, servidumbre ni torturas, ni arbitrariamente detenido, preso o desterrado. Que la justicia sea ejercida con toda imparcialidad e independencia, reconocidos todos los derechos y salvaguardadas las libertades, que nadie sea objeto de injerencias arbitrarias en su vida.

Que sean reconocidos, Seños, los derechos a una nacionalidad, a fundar una familia, a la propiedad individual y colectiva, a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, así como la libertad de manifestarla individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza y la práctica, el culto y la observancia, abiertos a Ti que nos hablas y nos guías.

Que el ejercicio de la caridad política, Señor, sea una realidad, para que toda persona pueda participar en el gobierno de su país y que se garantice en todo momento y lugar la libertad del voto. También el derecho a la seguridad social y a obtener la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Tanto en momentos difíciles como favorables, ayúdanos, Señor, a ejercer el derecho al trabajo y a la protección contra el desempleo,  que toda remuneración sea justa y conforme a la dignidad humana. De igual manera, el derecho al descanso y disfrute del tiempo libre, a un nivel de vida adecuado que asegure a cada uno y a su familia salud y bienestar, alimentación, vestido, vivienda y atención médica.

Ayúdanos, Señor, a acertar en la defensa del derecho a la educación, promoviendo el desarrollo de la personalidad humana y sus derechos, favoreciendo la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todos y desarrollando todo lo que ayude al mantenimiento de la paz. Que a los padres se les reconozca el derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Señor, haz que la vida cultural, artística y el progreso científico, expresión del don de la inteligencia humana y de tu belleza infinita, promuevan la dignidad de los hombres y mujeres, y del entorno. Que sepamos corresponder con el ejercicio de nuestros deberes a la realización de todos los derechos y libertades proclamados, acompañados de tu Hijo, Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. Amén.

Sants del dia

22/02/2024Càtedra de sant Pere apòstol, a Roma; sant Papies, santa Margalida de Cortona.

Campanyes