En actitud sinodal, ¡sigamos caminando juntos!

Hace casi seis meses os escribía una carta de presentación del material a utilizar en la fase diocesana del Sínodo convocado por el papa Francisco bajo el lema «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». En esta carta os decía que, a la hora de poner en marcha este acontecimiento -que es de toda la Iglesia-, pensemos que contiene una invitación abierta a todo tipo de personas y grupos eclesiales y otros, aunque no tengan una relación directa con la Iglesia. Y añadía que, en una actitud de apertura, nos interesa escuchar todas las voces posibles. Participar ya es una actitud sinodal, es decir, una voluntad de participar y caminar juntos, ya que no hay nada verdaderamente humano en nuestra sociedad que nos sea ajeno. Pensemos que la Iglesia no existe ni vive para sí misma, sino que se debe al mundo, al que es enviada para hacer presente en él a Jesús y el Evangelio.

Acabamos de concluir la primera fase del Sínodo, la que ha tenido lugar en cada Iglesia particular y que hemos llamado fase diocesana. Quiero agradecer, de corazón, la presencia y la participación de todos los que habéis formado parte de los grupos sinodales, en los que habéis podido dialogar y aportar con sinceridad y libertad todo lo que habéis creído conveniente para el bien de nuestra Iglesia en su misión en medio de la sociedad. Ya se ha enviado el resumen a la Conferencia Episcopal y des de ella llegará a Roma junto con todo el material recibido en la Diócesis. La participación ha sido muy amplia, ha faltado poco para llegar a los tres mil participantes de diferentes edades, grupos eclesiales y sectores de la sociedad, entre ellos adultos, jóvenes, niños, personas integradas y otras en ambientes de periferia o alejadas de la Iglesia. Hemos podido escuchar todas las voces que nos han llegado -voces que seguiremos escuchando juntos- e iniciar una reflexión que nos ayude a discernir por dónde y cómo hemos de seguir caminando como Pueblo de Dios, donde todos estemos presentes y comprometidos.

En todo el trabajo sinodal realizado ha habido muchas coincidencias, las cuales nos hacen ver que no se parte de cero, sino que se hace una valoración positiva de los pasos que se han ido dando y son signo de una Iglesia en comunión, más participativa y con más conciencia de la misión que ha recibido de Jesús. Al mismo tiempo y con mucho realismo y sana autocrítica ha quedado en evidencia todo lo que necesita una profunda renovación, tanto en actitudes como en actuaciones, lo cual pide llevar a cabo cambios urgentes. Será bueno que de ahora en adelante lo trabajemos juntos. Es precisamente por ello que es unánime la petición de seguir trabajando los mismos grupos sinodales y ampliándolo a otros en actitud misionera, para que la renovación que queremos sea efectiva y llevada a término entre todos y utilizando todos los medios de participación que tenemos a nuestro alcance.

Al agradecimiento, quiero añadir un toque de ánimo a vivir en actitud sinodal, que es lo que mayoritariamente han pedido todos los grupos. Tendremos tiempo de ir comentando todas las aportaciones, que son muy interesantes y valiosas. No podemos quedar parados, tenemos que continuar la labor empezada y, desde la plegaria y la celebración de la fe en comunidad que nos mueven a confiar en la acción del Espíritu Santo y poniendo de parte de cada uno la voluntad de participación activa y corresponsable, vayamos edificando y reconstruyendo esta Iglesia y el pueblo donde está presente y que Dios tanto ama.

Sants del dia

27/05/2024Sant Agustí de Canterbury, sant Juli, sant Restitut.

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