La caridad nos hace creíbles

El testimonio de los cristianos siempre ha sido necesario para ganarnos la credibilidad de lo que somos y predicamos. «El hombre contemporáneo –dijo san Pablo VI– escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, si escucha a los que enseñan, es porque dan testimonio» (EN 41). Ello quiere decir que no podemos gloriarnos en nuestros méritos ni en los éxitos personales, sino solo en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Son los signos de la sencillez evangélica, de la proximidad humana, del amor que se hace entrega de la propia persona, de la pobreza evangélica asumida como la mejor opción que hace creíble el mensaje que proponemos.

 

Así lo vive san Pablo y así lo comunica: «Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. En ella, es como si el mundo estuviese crucificado para mí y yo para el mundo» (Ga 6,14). Hay una relación directa entre la donación de uno mismo por amor y la recuperación del que recibe su afecto. Es la vía de la caridad, de la que trata la doctrina social de la Iglesia cuando afirma que «entre las virtudes en su conjunto y, especialmente entre las virtudes, los valores sociales y la caridad, existe un vínculo profundo que debe ser reconocido cada vez más profundamente. La caridad, a menudo limitada al ámbito de las relaciones de proximidad, o circunscrita únicamente a los aspectos meramente subjetivos de la actuación en favor del otro, debe ser reconsiderada en su auténtico valor de criterio supremo y universal de toda la ética social. De todas las vías, incluidas las que se buscan y recorren para afrontar las formas siempre nuevas de la actual cuestión social, la más “excelente” (1Co 12,31) es la vía trazada por la caridad» (CDSI 204).

 

Debe unirse, pues, la realidad de la caridad con la de la cruz, como expresión del máximo amor del que da la vida por aquellos que ama. Jesús dice que no hay un amor más grande. Creer en el amor de Dios hace posible una nueva visión del mundo y una nueva manera de acercarse a los otros, tanto si es una sola persona como si es un pueblo entero: una fe que cambia y renueva la vida, inspirada por la paz que Cristo ha dejado a sus discípulos. Por todo ello, y por seguir la voluntad de Jesús, no nos desentedamos de nuestra responsabilidad de hacer todo lo posible para hacer lo que la Palabra de Dios nos pide. Se trata de algo fundamental para los cristianos, el testimonio de la caridad, que es lo que nos hace creíbles.

Sants del dia

25/06/2024Sant Pròsper d'Aquitània, sant Guillem abat, santa Euròsia.

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