Oración y fraternidad, diálogo y convivencia pacífica

Cuando las noticias de cada día con relatos de guerra y violencia llenan las páginas de los periódicos, de los telediarios y de las redes sociales, puede resultarnos de interés ofrecer medios que llenen los espacios de la información con propuestas de formación que nos eduquen para otro tipo de relación más identificada con gestos humanitarios y valores con mayor tono de transcendencia.

Por ello, quiero empezar con una oración que el papa Francisco coloca casi al final de su carta encíclica Fratelli tutti sobre la fraternidad y la amistad social. Reza así: Pido a Dios «que prepare nuestros corazones al encuentro con los hermanos más allá de las diferencias de ideas, lengua, cultura, religión; que unja todo nuestro ser con el aceite de la misericordia que cura las heridas de los errores, de las incomprensiones, de las controversias; la gracia de enviarnos, con humildad y mansedumbre, a los caminos, arriesgados pero fecundos, de la búsqueda de la paz» (FT 254). Será bueno repetirlo una y muchas veces, hasta hacer de nuestro pensamiento y actuación diaria un espacio de fraternidad con rostro de paz.

En nuestros ambientes de aquí, de nuestra isla, ya empieza a haber necesidad de una entesa entre personas provenientes de etnias diversas y que presentan costumbres que contrastan con nuestra cultura y reclaman vivir en paz. Eso se nota en medio de la calle y en espacios públicos, en los lugares de trabajo y de diversión, en el campo de la educación y en el corazón de las relaciones sociales. ¿Dónde está la fuente del aprendizaje para una sana y enriquecedora convivencia? ¿Qué nos interesa de otras realidades culturales? ¿Qué debe interesar a los demás de nuestra forma de ser y de vivir? Ante el Consejo musulmán de Ancianos en la Mezquita del Sakhir Royal Palace de Awali, el papa Francisco hace poco se preguntaba: «¿cómo podrán los fieles de religiones y culturas diferentes convivir, acogerse y amarse mutuamente si nosotros seguimos siendo extraños los unos para los otros?» Y respondía citando al Imán Alí: «Las personas son de dos tipos: tus hermanos en la fe o tus semejantes en la humanidad». Y añadía: «Sintámonos llamados a hacernos cargo de todos aquellos a quienes el designio divino ha puesto a nuestro lado en este mundo».

Nuestros ambientes de aquí y la sociedad en general tienen necesidad de un espacio sagrado donde se reconozca la presencia de Dios. La desertificación espiritual, el vacío religioso, o la ausencia de Dios en la cultura, están dejando la sociedad huérfana de un referente fiable que dé consistencia al terreno por donde hemos de avanzar cada día. El caminar sin rumbo fijo, el desconcierto ante incertidumbres, la depresión y la angustia que muchos padecen, necesitan dirigirse hacia un horizonte fiable, espiritual, que ponga en contacto con las preguntas más importantes de la vida y que proyectan hacia el más allá, donde Jesús refiere el sentido de todo, Dios mismo. Una fe, cada día más adulta, es la respuesta.

 

Sants del dia

08/02/2023Sant Jeroni Emilià, santa Josefina Bakhita, sant Esteve abat.

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